El
drama más preocupante de nuestras sociedades es la persistencia
en la desconfianza hacia la verdad, situación que produce la
pérdida del sentido de la vida y la anulación de todos
los valores. En la formación de ese negativo clima social han
contribuido ampliamente los medios masivos de comunicación.
Así, tenemos a las agencias internacionales de noticias, poderosos
multimedios (prensa, radio, televisión e Internet), la mayoría
de ellas con gran poder económico que rebasa fronteras, todas,
sin excepción, controladas por grupos de poder. Así,
“la noción de independencia es equivocada, y la de competencia,
muy relativa. Los medios de comunicación(…) pueden competir
entre sí sólo a nivel operativo, pero el ‘nivel
táctico’ les viene dado ‘desde arriba’(1).
El poder siempre tendrá la tentación de manipular la
opinión pública y sus métodos son diversos, como
el filtrar noticias que facilitan datos interesados y sesgados para
especular, rumorear o dar información fuera de contexto. Ni
los políticos han dejado de emplear la máxima que inmortalizó
Joseph Goebbels, el responsable de propaganda de Hitler: “Una
mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.
El terrorismo de Al Qaeda, por ejemplo, ha provocado un exceso de
desinformación y de afirmaciones que luego han resultado ser
falsas. La invasión de Irak se justificaba en la existencia
de armas de destrucción masiva (que nunca se han encontrado)
y en los vínculos de Saddam Hussein con Bin Laden.
La verdad del por qué de la guerra empezó a conocerse
cuando Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía, publicó,
en febrero del 2006, los costos de la invasión, 799 mil millones
de dólares, y añadió que los grandes beneficiarios
habían sido las petroleras, mientras que la economía
estadounidense y la mundial las perdedoras.
A las falacias, repetidas por las agencias internacionales de noticias,
se ha unido “la deformación de las palabras, para pervertir
su auténtico significado o realidad. La corrupción del
lenguaje implica la gangrena de las ideas”(2) . Así,
en los discursos políticos abundan términos que las
agencias de noticias, por ejemplo, han recogido y aceptado, como “contabilidad
creativa” (en lugar de, simplemente, robo), “daños
colaterales” (para justificar la muerte de civiles en conflictos),
“guerra preventiva” (para defender sin razón acciones
militares), ”patriotismo” (referido al sentimiento que
uno siente por su país) o “nacionalismo” (llamamos
peyorativamente “nacionalismo” al patriotismo que otra
gente siente por el suyo).
El poder de los medios es grande y sus consecuencias aún mayores.
Los desequilibrios en la información y comunicación,
como producto de la acumulación de la riqueza y la doble moral
de sus administradores, han generado: destrucción de la naturaleza,
guerras intestinas y mundiales, pobreza y miseria extremas, entre
otras. La doble moral y las actividades nada santas de “el poder
tras bambalinas” están ligadas a los negocios estratégicos
de los combustibles, bancos y finanzas, laboratorios y armamentos.
Por consiguiente, conociendo las relaciones de las agencias, conoceremos
su poderío e influencia. “Dime con quién andas
y te diré quién eres”, sentencia este refrán
popular, que aplicado al campo de las comunicaciones no pierde veracidad.
Ya desde mediados del siglo XIX, en el contexto de la Revolución
Industrial y el neocolonialismo, aparecería el tema de comunicación-información
vinculada estrechamente al de los negocios. Así tenemos que
durante la repartija neocolonial del nuevo mundo, surgirían
las multinacionales y en la impronta del petróleo nacerían
Reuters (cuyo accionista principal hasta la fecha es el clan Rothschild),
France Press y UPI.
En la actualidad, los grupos de poder económico y financiero
buscan nuevos mercados dónde invertir sus millones, porque
de no ser así el sistema colapsaría. En el neoliberalismo,
los países abren sus fronteras y dejan que la penetración
económica extranjera haga lo suyo. Las agencias internacionales
de noticias juegan un rol protagónico en este escenario al
vender información valiosa a sus clientes –tales como,
mineras, petroleras, farmacéuticas, banca y finanzas-; información
referida principalmente a la situación política, social
y económica de los lugares en que invierten sus capitales.
Así tenemos que, el paro acaecido en Moquegua hace poco fue
una noticia internacional porque estuvo involucrada la minería.
Una protesta social como la sucedida en el sur del país, puede
ocasionar un desbalance en los precios internacionales del cobre si
tenemos en cuenta que, además, somos uno de los cuatro países
en el mundo, productores de este mineral.
Si antes los conflictos se generaban en la lucha de clases, ahora
se están concibiendo en los grupos de poder. Los intereses
están puestos en los recursos naturales, en la geopolítica,
en lo económico y financiero, en la educación y en los
medios de comunicación. Asemejándose a un pulpo, las
redes del poder lo controlan todo, pero bajo la sombra. Las palabras
de David Rockefeller ilustran esta afirmación: “No quiero
ser dueño de nada y quiero controlarlo todo”.
Así, aparentemente dueños de nada, pero controladores
de todo, el desequilibrio de la información y la comunicación
mundial es totalizador. Recién tomé plena conciencia
de ello al investigar sobre la Agencia Latinoamericana de Noticias
Prensa Latina, cuya sede está en Cuba, y confirmar su insignificancia,
no por su falta de profesionalismo, compromiso con sus altos ideales
o estrategia contra informacional, sino por sus exiguos recursos económicos
y tecnológicos, frente al poder avasallador de “las otras”,
la Reuters, la Associeted Press, la UPI, la Bloomberg News, la France
Press o la EFE, por citar solo algunas.
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Para ilustrar
este último punto tenemos a Dow Jones. Esta es una agencia
internacional norteamericana de noticias, en el rubro de la economía
y finanzas que provee de información a importantes instituciones
financieras y bancarias del mundo, así como a otras instituciones
y empresas que soliciten sus servicios, es parte del conglomerado
de medios New Corporation, uno de los 10 grandes megamedios que
prácticamente controlan todo lo relativo a la comunicación
.
Otra agencia internacional de noticias es Bloomberg News, presente
en más de 126 países, proporciona información
a más de 350 periódicos y revistas en todo el mundo,
como The Economist o The New York Times, publica alrededor de 5
mil historias diariamente de las cuáles las “Historias
Top” son aquellas que van a suscitar los titulares de los
diarios al día siguiente de su publicación en Alemania,
Asia, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra,
Italia, Japón, entre otros. En el Perú, las principales
cuentas de Bloomberg son las mineras, teniendo a Yanacocha como
la más importante.
Su presidente Peter Grauer dice: “Bloomberg es una de las
grandes empresas del mundo porque han cambiado la manera de hacer
negocios de nuestros clientes. Hemos democratizado el flujo de información
y nivelado el terreno para las personas, sobre todo en la compra
y venta de empresas y acciones. Nunca he visto una empresa cuyos
empleados son muy conscientes de que trabajan para una organización
mundial. Nuestro servicio de atención al cliente es perfecto”.
Hoy, teniendo a mano las bondades que ofrecen las tecnologías
de información y comunicación -llámense: comunicación
interactiva en tiempo real, que acorta las distancias entre dos
países alejadísimos; comunicación vía
teléfono a todas partes del mundo; navegación virtual
en bibliotecas, videotecas, hemerotecas de las principales instituciones
del mundo; acceso a infinidad de canales de televisión del
planeta; en suma, información y comunicación jamás
antes soñada-; no podemos asegurar que la gente se encuentre
mejor comunicada e informada que antes.
Es el
tiempo de una nueva opulencia y nueva miseria en la comunicación,
decía Miquel de Moragas, ya que la abundancia de información
no siempre va de la mano con su calidad. De ahí, que no todo
lo que salga en los medios de comunicación sea verdadero, aunque
los emisores digan lo contrario.
En esta etapa de profusión de información y comunicación,
no puede dejar de sorprenderme que siendo ésta más accesible,
aún permanezcamos desinformados, creyendo que la historia se
construye por sí sola, como si el destino ya estuviera trazado.
George Orwell, en su afamada obra futurista 1984, grafica el poder
que ejerce El Hermano Grande sobre los habitantes de Insog a través
de tres frases muy bien correspondidas: “La guerra es la paz.
La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza”. De
este modo, cuánto mejor para algunos que la ignorancia y la
desinformación primen en nuestras sociedades.
No obstante, y qué ocurre con aquéllos que sí
están informados y cuya capacidad de “pensar la realidad”
está a mil por hora. Pareciera que su instinto de sobrevivencia
les dijera: “No hagas caso a la razón, deja la impertinencia
para los orates”. La frase célebre de Calígula
“No importa que nos odien, siempre que en la misma medida nos
teman” pareciera aclarar el asunto con respecto al mutismo en
torno a estos temas.
“Si el mundo está lleno de cuerdos, prefiero ser un loco”,
decía Silvio Rodríguez, el cantautor cubano. Quizá
ese sea un postulado de Prensa Latina, que en alianza con los principales
medios de comunicación de Venezuela y Bolivia, pretenden “darle
la vuelta” a los EE.UU y a su política de bombardeo informativo
que busca desprestigiar a la isla y a sus combativos aliados.
La distribución del poder geopolítico, según
el politólogo hindú Parag Khanna, autor del libro “El
segundo mundo”, ya no será más bipolar como lo
fue antes de la desaparición de la URSS o unipolar, tras la
guerra fría. Para él, ahora Estados Unidos compite (y
va perdiendo) con otras dos superpotencias globales: la Unión
Europea y China.
En ese futuro orden mundial, nacerá un nuevo orden comunicacional
e informacional. No nos extrañe, pues, que las agencias internacionales
de noticias se adapten con ‘total predisposición’
a esa nueva política mundial de las comunicaciones.
Afortunadamente todavía existen los valientes, como Joseph
E. Stiglitz, que se atreven a desenmascarar la mentira y a tirar del
hilo de la maneja. Así es como se destaparon sonados escándalos
y truculentas historias que cambiaron el rumbo de la humanidad.
En esta época en que solamente interesa lo placentero, lo útil
y lo nuevo, mas no lo verdadero, mi joven optimismo y creencia, posiblemente
ingenua, de la grandeza humana me hacen suponer que algún día
“cuando la hipocresía comience a ser de muy mala calidad,
será hora de comenzar a decir la verdad”.
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1. Walter Graciano. Hitler ganó la guerra. 3era. Edición,
Buenos Aires: Debolsillo, 2006, p. 154
2. Tarín, Santiago. Viaje por las mentiras de la Historia Universal.
Barcelona: Círculo de lectores, 2006, p. 422
3. El sitio alternativo de la web The Nation (ver http://www.questionsquestions.net/gatekeepers.html)
considera que los diez megamedios más importantes en el mundo
son: AOL Time Warner, AT&T, General Electric, New Corporation,
Viacom, Bertelsmann, Walt Disney Company, Vivendi Universal, Liberty
Media Corp. y Sony.
No obstante, lo curioso, según Walter Graziano, es que este
sitio "alternativo”, aparentemente independiente, es financiado
por las fundaciones Ford y Rockefeller, Georges Sores y el Carnegie
Endowment for Internacional Peace, asociados a la Council on Foreign
Relations (CFR), entidad que controla la energía y la banca
(incluido los bancos centrales más poderosos del mundo) y cuyo
presidente honorario es David Rockefeller (ver pp144-156).
Rocío Rubio García
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