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La
depresión puede ser, también, el comienzo de una psicosis,
que se manifiesta, por ejemplo en un adolescente, con un estado de
ánimo melancólico, tornándolo en un maniaco depresivo
o un esquizofrénico
Es
Primavera, y Lima sigue encapotada. Su ambiente crepuscular coadyuva
a la tristeza de adultos, jóvenes, adolescentes y niños,
muchos de los cuales han caído en grave depresión y
han tomado decisiones fatales como el suicidio al no poder superar
sus problemas de estudios, abandono familiar, divorcio de sus padres,
pérdida de sus seres queridos o simplemente frustraciones en
el estudio, trabajo y entorno amical.
Las noticias de madres adolescentes que intentan matarse, de escolares
que desean evadir su realidad en juegos como la ouija y niños
que emprenden el juego absurdo del ahorcado, ese que se propala libremente
en Internet son alarmantes. El Programa de prevención del suicidio
del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi,
sostiene que en lo que va del 2007 se han producido 290 suicidios
, la mayoría en Lima. Destaca que las ciudades que encabezan
las fatales decisiones de autoeliminación son Huancayo, Arequipa
y Trujillo.
Una de las causas es la profunda depresión que envuelve a las
personas cuando no pueden racionalizar sus problemas, debido a la
falta de comunicación y afecto. Así como nuestros padres
nos enseñaron que el afecto mueve montañas, así
también la comunicación apropiada puede ser efectiva
para ayudar a las personas a canalizar sus pensamientos negativos
y darles solución a los problemas latentes, que no les permiten
ser felices. El diálogo entre padres e hijos, hermanos, amigos
y amigas, debe imponerse en nuestra sociedad, no sólo para
entendernos mejor, sino para resolver la incomunicación que
pueden desencadenar en acciones irremediables.
Alerta a la depresión
Es fácil advertir cuando un niño, adolescente o joven
está deprimido, sólo basta observar su comportamiento,
que se manifiesta con algunos síntomas de ansiedad, cambio
de actitudes y cambio de hábitos en las comidas, sueño
y estados de ánimo.
La depresión se manifiesta en estados de ánimo con disminución
del tono psíquico y de la actividad física e intelectual,
con tristeza, dolor moral, anorexia, insomnio y dificultades intelectuales
asociadas, frente a lo cual es necesario la comunicación abierta,
el interés de la familia para apoyarlo y motivarlo hacia la
distracción con juegos de mesa ( ludo, ajedrez), deportes,
danzas, y otros juegos colectivos.
El niño
depresivo que se desanima enseguida, tiene una constante necesidad
de ser estimulado y alentado, y pasa a menudo por perezoso. Necesita
una vida tranquila y regular, exenta de conflictos mayores; pero no
se les debe dejar a su suerte, ellos necesitan el apoyo, también
de un médico, para que les recete tónicos, que pueden
contribuir a su relajación y a superar sus tensiones, y como
no, la visita a un psicólogo o psicóloga.
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Sin embargo, es
necesario tener en cuenta que la depresión se da en tres niveles:
depresión profunda, depresión neurótica y depresión
fóbica u obsesiva.
Esta última se asocia con algunos conflictos no resueltos,
con sucesos que le causan dolor (muerte de un pariente, separación
de sus padres, conflictos económicos, dificultades en su aprendizaje,
incomprensión en su grupo, etc.), En estos casos es necesario
acudir a un especialista, para el tratamiento psicológico,
mediante terapias conductuales, psicoterapia o terapias cognitivas.
¿Cómo
pueden darse cuenta las madres sobre el estado depresivo de sus hijos?,
la experiencia enseña que cuando un niño está
deprimido se produce el descenso del rendimiento escolar, tiene desgano
para comer, llora muy fácilmente, no se interesa por sus juegos
ni manifiesta su alegría fácilmente.
El doctor Alain
Rideau, (Psicología Moderna, Edit. Mensajero, Bilbao), señala
que una depresión puede esconderse bajo una máscara
de actividad desordenada e ineficaz, de agitación incomprensible
y de agresividad, y para detectarla es indispensable el diagnóstico
de un psicólogo.
La depresión
puede ser, también, el comienzo de una psicosis, que se manifiesta,
por ejemplo en un adolescente, con un estado de ánimo melancólico,
tornándolo en un maniaco depresivo o un esquizofrénico.
Para estos casos, es necesario iniciar un tratamiento psiquiátrico
en un centro de salud especializado. En ese sentido, se debe felicitar
al Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi
por su programa de prevención del suicidio.
Los psicólogos, con los diversos métodos de tratamiento,
uso de terapia cognitiva, psicoterapia y terapia conductual, pueden
ayudar a las personas deprimidas a resolver sus conflictos, como una
forma de prevenir y no lamentar decisiones extremas. Contribuyamos
en este clima adverso a mejorar la salud mental de nuestros niños
y adolescentes, permitiendo un clima de calor humano y felicidad.
Mg.
Rosa Reyna Peláez,
Periodista, Asesora de Imagen y Prensa, Psicóloga y Docente
universitaria, con estudios de Maestría en Gobernabilidad y
Doctorado en Educación. Autora de Didáctica del Periodismo
Escolar y coautora de Pedagogía de la Comunicación.
Redactora principal del desaparecido diario La Prensa durante 10 años
y del diario La República durante 16 años. Ha sido cronista
parlamentaria durante dos décadas.
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