Editorial
Ha
pasado el día del periodista, el primero de octubre, que muchos
hombres y mujeres de la noticia habrán tenido su momento para
recapacitar y analizar a conciencia el papel que juegan en la marcha
de la sociedad. Ahora más que antes vuelve con rigor el rol
de Cuarto Poder del Estado, que con justicia se le asignó.
Ahora cuando la sociedad se ha diversificado, nuestro desempeño
se ha tornado mucho más complejo. Indudablemente que no solamente
los asuntos políticos hay que seguir, sino también los
hechos sociales que se han duplicado y lo que es peor, se han convertido
en más escabrosos.
No solamente hay que seguirlos hechos públicos y políticos,
sino, intuirlos, preverlos para adelantarnos a consecuencias negativas,
también hay que denunciarlos y buscar la secuela para que la
sociedad no cunda en miedo.
Los hechos políticos como el de los dos ex presidentes han
estremecido la tranquilidad social, aunque el proceso del ex presidente
Fujimori ya flotaban en el ambiente, sigue ahora seguidores y perseguidores
que buscan y consiguen informaciones de lo más increíbles.
El reciente hecho del ex presidente Toledo que también se debate
hasta en tres barricadas; el Congreso, el poder Judicial y el de la
policía.
Los periodistas tienen un día para celebrar, pero no descansa.
Veinticuatro horas son pocas para cubrir tanto trabajo que podría
resultar depresivo para las personas de prensa, que afortunadamente
muchas veces no permiten que esto melle en su salud.
Otro es el caso de algunos adolescentes que toman decisiones dolorosas
para su familia y la sociedad, como el ahorcamiento en propias o ajenas
manos, en forma de juego o lo que es peor terminar con sus propias
vidas como lo demuestran muchos estudios en esta estación primaveral.
Leer artículo, al respecto, en nuestra sección de psicología
La racha de estos desordenes de personalidad deben tenerlos muy en
cuenta los padres de familia, profesores y también familiares.
A cambio de este trabajo orientador periodista modesto y humilde no
exige, otra cosa que admiración y respeto.
Estos desordenes de personalidad que, aparentemente se están
poniendo de moda, es necesario que tomen en cuenta, tanto el ministerio
de salud, como el de educación para que de una vez por todas
articulen el constructivismo como metodología de estudios y
la enseñanza de la comunicación social en el currículo
de educación básica como lo demuestra el artículo
en nuestra sección de educación.
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