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Necesidades
de la interdisciplinariedad en la investigación
¿Qué
temas se necesitan investigar realmente? ¿Qué urge investigar
en materia de comunicación, educación y cultura? ¿Están
los medios de comunicación limeños y latinoamericanos
presentando a sus sociedades un panorama real de la situación
mundial y de sus respectivos países? ¿Ejerce el Estado
algún control sobre los intereses comunicacionales foráneos?
¿Qué importancia se le da a la creación de políticas
culturales en nuestra región? Muchas preguntas, sí,
pero que seguramente aún no tienen respuesta.
Se necesitan preguntas
que escruten valientemente el sistema social, que lo cuestionen y
que, a su vez, propongan cambios. Pero también se requieren
de aquellas que consideren cómo se desenvuelve el ser humano
en su ambiente psicosociocultural.
Son preguntas
que suponen un reto contestarlas no solo porque el investigador tendría
que lidiar con sus principios, creencias o hábitos sino porque,
además, supondrían una gratificante inversión
de tiempo y un grueso presupuesto económico que incentiven
la investigación en aras del conocimiento.
Los problemas
de América latina en el plano de la comunicación, educación
y la cultura exigen soluciones creativas. Por tal motivo, el comunicador
social más que un técnico, debe ser un profesional que
apueste por la investigación interdisciplinaria de los viejos
problemas y de los relativamente nuevos, que surgieron como producto
de la globalización.
Ciencias
humanas para el desarrollo
Paradójicamente,
aquellas ciencias que fueron olvidadas en el tiempo –dígase,
por ejemplo, la antropología o la sociología-, porque
fueron desplazadas por otras que sí respondían a la
inmediatez y las exigencias que reclamaba la postmodernidad, hoy son
retomadas por sus invalorables aportes en los proyectos de desarrollo
social.
La concepción
de crecimiento económico pero con rostro humano, concepto promovido
por el economista hindú y Premio Nobel de Economía Amartya
Sen, viene ganando espacio en nuestros países. Esta concepción
de desarrollo considera que “el progreso económico y
social está culturalmente condicionado, promoviendo la diversidad
en vez de eliminarla”.
Siguiendo esta
línea de desarrollo, para Néctor García Canclini,
antropólogo argentino(1), “el conocimiento de los hábitos
de consumo y apropiación de las industrias culturales, así
como de las formas propias de organización de la cultura cotidiana,
son algunos de los caminos para pasar de las respuestas que fracasaron
a las preguntas que renueven las ciencias sociales y las políticas
liberadoras”.
Utiliza el término
culturas híbridas en un intento por explicar la pugna y adhesión
entre lo popular y lo moderno. Esta concepción, es un reto
para el pensamiento moderno, acostumbrado a separar, como dos caras
de una misma moneda, “lo civilizado de lo salvaje, lo nacional
de lo extranjero, lo anglo de lo latino”.
Edgard Morin,
importante intelectual francés, quien en el mes de junio visitó
Perú, considera que el mundo civilizado olvidó que las
respuestas a sus problemas están precisamente en la cultura
que desdeñó, en lo milenario, en lo ancestral y en lo
salvaje.
Políticas liberadoras
Pero, ¿cómo
construir en un país multilingüe y pluricultural, proyectos
de desarrollo que sean democráticos? Sin duda alguna, la formulación
de políticas culturales y de comunicación a favor de
objetivos culturales y político democráticos son de
vital importancia.
Estas son políticas
necesarias y urgentes, ya que la velocidad con que se difunden las
tecnologías de la información y la comunicación
(TIC) y la inmediatez de su propio desarrollo las convierten en productos
exclusivos de algunas zonas y grupos sociales. Si “la tecnología
no es buena, mala ni tampoco neutral”-dice la primera ley de
Karnzberg-, la investigación de la comunicación tiene
un interesante campo de estudio y los Estados una responsabilidad
ineludible.
Retos
para la educación
Pero tan importante
como las políticas culturales o de comunicación es la
formulación de políticas educativas. El binomio educación-comunicación
otra vez aparece como ineludible en los procesos de cambio social.
¿Qué se ha hecho al respecto? Quizás todavía
muy poco. No obstante, durante el siglo XX han destacado algunos esfuerzos
aislados o hechos en conjunto con el Estado.
Gracias a los
estudios de importantes investigadores peruanos en el área
de la antropología educativa, hemos sido conocedores de la
evolución que la educación ha tenido en el Perú
(2). Patricia Ames, antropóloga peruana, en su ensayo ¿La
educación es progreso?, publicado en el libro No hay país
más diverso, hace un importante recuento de las investigaciones
de campo que surgieron durantes el siglo pasado en el libro.
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En éste
se reconoce que “la escuela es una institución que reproduce
el complejo proceso de dominación cultural y lingüística
que tiene lugar en el país”. Frente a esta realidad,
se proponen las salidas a este problema, como son: “el bilingüismo,
la interculturalidad y la participación activa de los actores
involucrados”.
En algunas zonas
del país ya se empezó a atacar el problema, por lo menos
desde un ángulo. Hemos sido testigos, a través de reportajes
televisivos por ejemplo, de cómo los niños de la sierra
desarrollaban sus destrezas y su imaginación frente a una computadora
que hablaba su mismo idioma, el quechua. Situaciones como ésta,
nos hacen pensar sobre el papel, las posibilidades, las ventajas y
dificultades que se le plantean a la educación formal en la
actualidad.
Una posibilidad
es la incorporación a la educación de los medios masivos
de comunicación y de las nuevas tecnologías. También
es cierto que la educación a distancia o la educación
virtual se presentan como tentadoras ofertas de estudio.
Pero, no está
de más decirlo, que se debe responder a esos nuevos desafíos
de manera responsable y juiciosa, revalorando la diversidad cultural
y respondiendo a las necesidades y condiciones particulares de la
población. En la creación de estos proyectos educativos
innovadores están no solo educadores, sino también lingüistas,
antropólogos, sociólogos, psicólogos y comunicadores.
Indispensable
la interdisciplinariedad
La interdisciplinariedad
en los estudios de la comunicación, educación y cultura
es imprescindible si se quiere proponer soluciones eficaces a los
problemas que demandan las sociedades.
Si el hombre es
biológico, cultural, psicológico, fisiológico;
entonces, no podemos estudiarlo por separado. Uno no existe sin el
Otro. Haciendo una analogía lo social es tan complejo como
cada átomo del ser humano. En esta profunda deliberación,
la investigación de la comunicación, de la educación
y de la cultura adquiere nuevos bríos pues se impone una nueva
manera de pensar la experiencia humana.
La investigación
ahora es multidimensional e interdisciplinaria. Multidimensional,
ya que el objeto de estudio no se debe separar de sus antecedentes,
contexto y devenir. Interdisciplinaria, porque el aporte de “la
antropología y otras disciplinas de la cultura que parecían
condenadas a terminar en el baúl de las antigüedades,
se reubican en el ojo de la tormenta, como herramienta necesaria para
entender el mundo en que vivimos y, de ser posible, hacerlo más
vivible” (Degregori, 2000:14).
“Lo Uno
puede ser al mismo tiempo lo Múltiple”, decía
Thomas Kuhn. “Nos hace falta ver como el todo está presente
en las partes y las partes presentes en el todo”. Si esto es
así, la comunicología, la lingüística, la
antropología, la sociología y otras disciplinas afines
desempeñan un papel trascendental en este escenario que se
presenta para la postmodernidad.
“No olvides
que la realidad es cambiante, no olvides que lo nuevo puede surgir
y, de todos modos, va a surgir” (Edgard Morin).
Notas:
1. Néstor García Canclini ha escrito importantes libros
en los que enfatiza los usos populares tanto de lo culto como de los
medios de comunicación, y el estudio de los procesos de recepción
y apropiación de los bienes simbólicos. Algunos de sus
libros son: “Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales
de la globalización”. Grijalbo. México,1995; y,
“Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de
la modernidad”. Editorial Paidós, edición actualizada,
Madrid, 2001.
2. Quizás estas valiosas contribuciones han quedado guardadas
en el baúl de los recuerdos, pero, sin embargo, es menester
que se desempolven porque quizás en ellas esté en parte
la solución que se busca. El libro editado por Carlos Iván
Degregori es un buen referente de estos estudios. El ensayo presentado
por Patricia Ames, “¿Educación es progreso?”,
es importantísimo para aquel interesado en conocer los aciertos
y las deficiencias de los proyectos educativos aplicados en el Perú.
Carlos Iván Degregori, “No hay país más
diverso. Compendio de Antropología Peruana”. Red para
el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. Segunda
reimpresión, Lima, 2005.
Lic.
Rocío Rubio García,
Especialista en Comunicación Social y docente universitaria,
egresada de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Estudia una
maestría referida a la Investigación y Comunicación
Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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