La televisión en nuestra configuración cultural

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Por su fácil acceso, mayor sintonía y gran difusión y dispersión es que la televisión es el medio de masas más importante; tiene un papel fundamental en la configuración de la visión del macro y micro mundo de los televidentes y, por ende, en la configuración de sus identidades culturales.

En los últimos años, los medios de información masiva jugaron un papel importante en la configuración de la sociedad actual; radio y televisión, por ejemplo, permitieron la información de todos los rincones del país haciendo llegar a todos los peruanos mensajes emitidos por intereses personales o de clase social, económica, etc., de la actualidad.

La televisión de señal abierta se vio abarrotada de espacios televisivos catalogados como de entretenimiento, categoría que agrupa a las telenovelas, talk shows, películas, entre otros, dejando de lado los programas informativos y, muy por debajo de estos, los programas culturales, cuya presencia se redujo a programas de tipo concurso. Frente a esta situación la televisión cultural fue arrinconada a la señal de cable (el canal 14 por excelencia) lo que impidió que la gran mayoría de personas tuvieran acceso a este tipo de programación reduciéndose el auditorio a los grupos selectos que lo poseían.

Los televidentes, aquellos que de una u otra forma ven televisión, han recibido la influencia de la televisión que representan la casi totalidad de la población limeña sensible a las propuestas (muy escasas por cierto) de televisión cultural y adictos a lo que los investigadores llaman alienación por efecto de la llamada “tele basura”.

Con la caída del régimen de Alberto Fujimori: 1990 – 2000, la televisión empezó a salir de su letargo para insertarse en el nuevo contexto de la vida nacional. Vimos surgir programas periodísticos objetivos y de investigación que lograron informar y/o fomentar una conciencia cívica en los televidentes.

En un contexto de globalización la información y surgimiento de nuevas tecnologías la televisión se ha instalado en el centro mismo de las primeras instancias de aparente socialización como la escuela o la familia, que borrado poco a poco la unión, que muy sutilmente ha desplazado, tanto niños como adultos, las identidades culturales locales nacionales.

Por su fácil acceso, mayor sintonía y gran difusión y dispersión es que la televisión es el medio de masas más importante; tiene un papel fundamental en la configuración de la visión del macro y micro mundo de los televidentes y, por ende, en la configuración de sus identidades culturales. Por eso es que es necesario que estos medios incluyan programas que respondan a la diversidad de culturas presentes en nuestro país para tener ciudadanos concientes de esta diversidad.

En el país han sido escasos los intentos de difundir programas de corte cultural, por el contrario, dejados de lado y suplantados por programas de “entretenimiento” los cuales abarcan la casi totalidad de la programación en la televisión de señal abierta y en el resto de canales.

Un poco de historia
La primera señal de televisión fue emitida en Inglaterra en 1936 y fue a partir de los años ´50 que fue expandiéndose por Latinoamérica. En 1954 durante el gobierno del presidente Odría se realizó en el Perú la primera transmisión de televisión a cargo del Ing. Alfonso Pereira, de allí en adelante se inició la carrera televisiva. El gobierno de turno pese a que no le dio la importancia correspondiente, concibió a la televisión como un monopolio del Estado, pero fue por presión de las empresas privadas que el nacimiento de la televisión tuvo la suficiente libertad para no depender de él.

La televisión en el Perú surge asociada a las empresas de radiodifusión y fue recién en mayo de 1957 que se otorgaron las primeras licencias quedando el espectro distribuido de la siguiente manera: Radio América, Canal 4; Radio El Sol, Canal 9; Radio Panamericana, canal 13; además se reservaron dos canales para el Estado: Canal 7 a cargo del Ministerio de Educación y Canal 5 a cargo del poder ejecutivo. Después de un año y medio se conceden las licencias a Radio Victoria, Canal 2 y canal 11 para Radio Excelsior, y esto es lo que actualmente constituye la televisión de señal abierta.

En las primeras décadas de la televisión, el Estado tuvo un rol caracterizado por la defensa de los intereses de la propiedad privada, posteriormente en 1968, el gobierno del general Velasco Alvarado impuso una política de expropiaciones, recorta la inversión publicitaria de las empresas privadas y propone el 60% de la teleducación en la televisión de la época, además durante ese gobierno se da la ley de telecomunicaciones.

En 1980 se reestablece la democracia y el presidente Belaúnde Terry devuelve los medios de comunicación a sus antiguos dueños, es en este periodo que modernizan la infraestructura de los medios de televisión y se extiende la inversión publicitaria. Hasta 1990 no hubo una política explicita para los medios de comunicación, al llegar Alberto Fujimori, el gobierno encontró en vigencia en materia de comunicaciones las normas legales estatistas anteriores, en especial el DL 19020 “Ley General de Telecomunicaciones” de 1971.

En este periodo en relación a la televisión su comportamiento estuvo orientado a abrir el espacio de la comunicación al capital privado extranjero y también la publicidad antes rígidamente normada; en general,

se buscó dos cosas: Sentar el soporte jurídico y privado para la privatización y liberalización de las comunicaciones y estimular a la inversión privada asignándosele al Estado un mero papel regulador expresado en la creación, por ejemplo, del Consejo Nacional de Supervisión de la Publicidad (CONASUP). En el segundo periodo presidencial (1995 – 2000) estos primeros avances en la liberación del Estado se vieron burlados debido al manejo directo que ejercía el estado de las señales de televisión, ya sea sobornando económicamente a sus propietarios o con la intervención de la SUNAT en su administración, de esta forma resultó “vendida” desde la línea periodística hasta su programación en general.

La televisión sutilmente manipulada pasó a adoptar un papel servil en beneficio del régimen y cuya propagación obedecía a formulas preparadas desde el Servicio de Inteligencia para crear un entorno favorable al régimen ocultando la red de corrupción en la que estaba sumida el país.

Desde sus inicios la televisión mantuvo una programación un tanto variada y atractiva cuya tendencia iba por lo comercial y el entretenimiento, sin embargo, respondía a las necesidades culturales de los dueños de los canales. Así, quedaron dos canales que se dedicaron exclusivamente a la televisión cultural; canal 7 que tenía un propósito teleducativo que impartía, en horario de clases, cursos de electrónica, física, matemática entre otros y para los días sábados transmitía una propagación cultural más o menos variada. Otro es el caso del canal 13 que fue cedido por los dueños de Panamericana Televisión a la Universidad de Lima (aunque por muy poco tiempo) y cuya programación se dividía en tres bloques: teleducativo, servicios a la comunidad (espacio orientado a mejorar el nivel de vida de la población) y espacios de difusión cultural. Estos esfuerzos expresan que en la televisión peruana si era posible producir programas culturales que respondían a las necesidades de la vida nacional y que es posible hacerlo de una forma atractiva y variada que tenga acogida en los televidentes.

Televisión y cultura
Para Antonio Pasquali en su Teoría de la comunicación, el tipo y nivel de cultura de las sociedades esta en función de sus medios de información, debido a la especialización que, el uso de tales medios se implica en la actualidad el saber pasar a manos de un reducido núcleo de transmisores quienes actúan como funcionarios y expertos para canalizarlo y enviarlo al amplio grupo de individuos perceptores. Cuando la desproporción entre transmisores y receptores tienden a atrofiar la bilateralidad de la comunicación, es decir, cuando un grupo de personas acapara el papel de informador y otro grupo se reduce al papel de informado, disminuye la fuerza expansiva y la capacidad auto creadora de la cultura quedando reducida su difusión popular a una relación unilateral entre un pequeño grupo informador convertido en elite y una muchedumbre indiferenciada de receptores convertida en masa.

Según el autor, un tipo de sociedad esta en función de un saber, el cual a su vez, es función de sus medios de comunicación, pero las sociedades no configuran un saber a partir del cual emanarían consecuentes medios comunicantes, sino que los medios de comunicación delimitan formas del saber las cuales determinan y tipifican a un grupo social de, lo cual se deduce, una mutua relación dialéctica entre los medios de comunicación y su correspondiente grupo social.

Esta teoría nos permite entender cómo es que los medios de comunicación configuran y además modifican la cultura de las personas, de esta manera se evidencia que, en sociedades como la nuestra, los medios de comunicación como la televisión han creado y difundido una forma de cultura que los televidentes adoptan y practican sin que sean participes (dado el grado de unilateralidad de este tipo de comunicación) de su construcción, asimismo establece las bases para comprender que los medios de comunicación son los que permiten dinamizar la cultura de los grupos sociales y que sólo valiéndose de la difusión de su tipo de cultura permite lograr la cohesión de los mismos en torno a los rasgos culturales presentes en su experiencia de vida como grupo.

Para nosotros, no son los medios que modifican, la cultura, sino los mensajes y en principio, quienes procesan y envían los mismos con la intención de hacer cambiar a su perceptor, lo que se puede ver abiertamente en los mensajes publicitarios. Por lo general ellos acuden a procesarlos sabiendo que el perceptor carece de marco referencial como para que los analice. Allí es donde bombardean con muchos mensajes capaces de cambiar sus conductas. Pero como el perceptor es casi totalmente ignorante y la gente, también, los emisores aprovechan para manipular al perceptor. No es tanta la gravitación del medio, sino la naturaleza del mensaje.

Aprender a analizar los mensajes cuando uno ya es adulto es más difícil que cuando uno es escolar, lo cual quiere decir que debemos aprender en la escuela un análisis de mensajes para no dejarnos manipular, para así no alienarnos y menos despersonalizarnos.

Efrain Nuñez Huallpayunca, Historiador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Autor de la novela "Espejos Azules". Ha publicado los siguientes ensayos en páginas virtuales: " Pensamiento Politico en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos"; "Luis Alberto Sanchez: El Ultimo gran Intelectual del siglo XX"; "Prensa y poder: el caso peruano 1999 - 2000"; "La iniciacion de la República: La era de los caudillos 1825 - 1845" y " Aproximación a la historia de la Real Junta de Temporalidades".