Ellas
y ellos también son peruanos y tienen derecho a acceder a aprendizajes
significativos y de calidad.
En
marzo último se inició la generalización de la
reforma de la escuela nocturna, luego de dos años de validación
del currículo nacional, suceso que se desarrolló en
planteles seleccionados.
En
los tramos finales del año último, quienes laboramos
en planteles de turno noche de la jurisdicción de la UGEL 03
fuimos convocados a una reunión informativa en la que el plato
de fondo- como era natural- fue la exposición del director
del plantel seleccionado para la validación. Lastimosamente,
su breve participación fue tan pobre que a nadie convenció,
con seguridad ni a él mismo.
Lo
cierto, real y concreto es que en este país la marginación
a quienes tienen la poca fortuna de ser vendedores de caramelos, cigarrillos;
cocineros, meseras, servidoras del hogar, ambulantes, desempleados,
soldados, emolienteros y/o explotados por sus propios familiares;
no es un secreto. Han sido y son vistos como la ultima rueda del coche
por todos los gobiernos. Lo digo con el conocimiento de quien lleva
treinta años de vida en estas aulas, de quien es visto por
las nuevas autoridades como responsable, al igual que mis colegas,
del desastre de la educación nacional.
Decía que mis alumnos de ayer y de hoy siguen siendo marginados;
por si alguien lo duda, pruebas al canto. Es posible que muchos de
mis lectores desconozcan que la secundaria nocturna se hacia en el
pasado en seis años, al cabo de los cuales los alumnos podían
alcanzar el diploma de contadores mercantiles. Con el paso del tiempo,
bajo a tres años que debían complementarse en las ESEP
(experiencia efímera).En el segundo gobierno del Arq. Belaunde
la nocturna se estabilizó en cinco años. Y no olvidemos
que Fujimori se dedicó a cerrar escuelas nocturnas a fin de
“concentrar el gasto y mejorar la calidad.” Hoy en día
la permanencia en las aulas, en concordancia con lo dispuesto en la
nueva Ley General de Educación será de cuatro grados,
de duración flexible. Loable iniciativa pero alejada de la
realidad que se vive en la nocturna.
Marginación
total
La marginación de que es objeto la escuela nocturna queda ratificada
en la hora actual; pues, los profesores de la modalidad no han sido
considerados – ni por casualidad- en la evaluación censal;
ni que decir, en el no menos mentado plan de capacitación docente
echado a andar en convenio con las Universidades.
Lo señalado hasta aquí, dice de manera irrefutable lo
que ya conocemos, para los gobernantes este sector social es una carga
de la que hay que deshacerse en el menor tiempo posible. El sambenito
es el mismo de siempre: “esta gente nunca irá a la universidad,
ellas y ellos están urgidos de formación para el trabajo
a fin de mejorar sus condiciones de vida”. En este contexto,
se dirá, nada ni nadie garantiza que una mayor permanencia
en las aulas los habilite más y mejor. Tal aserto es una verdad
de perogrullo.
Pero, salta la pregunta de cajón, ¿qué se hace
a fin de habilitarles para el trabajo? La respuesta es irrefutable:
nada, nada. Así como se lee y suena. Hasta hoy a este segmento
social se le ha venido “capacitando” en cocina y repostería,
cosmetología, electricidad, costura, contabilidad sin contadores,
en incipientes talleres. Y así continúan a seis meses
de haberse iniciado esta novísima experiencia.
Ellas y ellos seguirán recibiendo aprendizajes significativos
y de calidad – como dice la ley- sin laboratorios, sin bibliotecas
adecuadas, en pobres talleres cuyo equipamiento ellas y ellos financian
a costa de sus magros salarios. Y pensar que pomposamente se dice
que la hoy llamada EBA (Educación Básica Alternativa)
enfatiza la preparación para el trabajo y el desarrollo de
capacidades empresariales, diferenciando abismalmente el dicho y el
hecho. Ellas y ellos también son peruanos y tienen derecho
a acceder a aprendizajes significativos y de calidad