Qué
mejor para los que ostentan el poder económico o político
que el status quo se mantenga, que los niños sigan desnutridos
y que los maestros, amén de su publicitada capacitación,
sigan enseñando las lecciones que a sus pupilos se les hace difícil
retener y, peor aún, comprender. Un panorama desesperanzador
por cierto, pero real. ¿Qué hacer? Si los medios de comunicación
e información invaden todos los espacios; aires nuevos también
deben corren en la educación peruana.
Con
el avance de la tecnología en el campo de las comunicaciones;
con la proliferación de programas de televisión y de radio;
con la masificación del Internet, el chat y el celular; y con
la aparición de cientos de periódicos, revistas, boletines,
etc; la educación no puede quedar relegada a lo tradicional.
Los medios de comunicación ostentan un poder sutil y subrepticio.
Si los productos mediáticos se filtran y operan en el subconsciente,
no hay filtro, salvo el conocimiento, que pueda retener los materiales
de desecho. Manipular las conciencias a través de la denominada
caja boba -curioso apelativo para un objeto que se ha convertido en
una espada de Damocles-, puede ser fácil y maquiavélico
a la vez. Cuando se tiene poder, se quiere más, y más;
se pierden los escrúpulos, y se logra finalmente el cometido:
embrutecer al televidente, convertirlo en un sujeto pasivo, carente
de voz, irreflexivo, poco o nada crítico.
¿Qué podemos hacer?
La
Convención de los Derechos del Niño de 1989 reconoce el
derecho de niños y niñas a la información (a buscarla
y a difundirla), pero también el derecho a ser protegidos contra
informaciones y/o materiales perjudiciales. Se habla de la responsabilidad
de padres, tutores, educadores y del propio Estado para que la protección
y promoción de estos derechos sea posible. ¿Qué
podemos hacer nosotros, educadores, políticos, profesionales
de los medios y padres ante este panorama?
La educación latinoamericana no es ajena al impacto que las Tecnologías
de la Información y la Comunicación (TIC) están
provocando en el ámbito social e industrial. Se hace indispensable
e impostergable, entonces, desarrollar una educación actual y
cuyo fin sea el de formar para el futuro.
Exige, pues, asumir el rol preponderante que tienen las TIC. Impone,
asimismo, una tecnología que actualice la enseñanza -aprendizaje
en la que el alumno sea el artífice de su propio aprendizaje.
La actualización de profesores y directores de escuela es, desde
luego, una demanda profesional como respuesta necesaria y urgente para
mejorar nuestra disminuida calidad de educación.
Este tema ha sido materia de investigaciones, discusiones, charlas,
tesis y monografías en el extranjero y a nivel nacional. Abundan
las iniciativas y proyectos públicos en otros países,
desde instancias comunitarias, regionales y nacionales que apoyan la
implantación de internet en las escuelas y el uso masivo de estas
tecnologías en la enseñanza. Sin embargo, no basta usar
solamente estos recursos modernos en el aula; lo más importante
es que el alumno aprenda a decodificar el mensaje; que implica, descomponerlo
y analizarlo para asimilar lo positivo que contenga.
“Se
habla de incorporar computadoras en todos los centros, dando por hecho
su utilidad y su necesidad, pero no profundizamos en la función
que deben desempeñar. Es cierto, hay que estudiar informática
(dando por hecho que es muy necesario), pero sin olvidar el porqué,
y el para qué”, explica David Martín Díaz
de la Asociación Aire Comunicación. Podríamos agregar
que se debe aprovecharla como instrumento de enseñanza - aprendizaje,
nada más.
Similar
apreciación tiene Agustín García Matilla, profesor
titular de Teoría y Técnica de la Información Audiovisual
en la Universidad Complutense de Madrid: “La incorporación
de Internet a la educación corre el riesgo de realizarse desde
un punto de vista mecánico, acrítico y meramente tecnológico.
Cuando se habla de medios convergentes es preciso recuperar también
el concepto de estrategias convergentes que incluyan: educar en los
lenguajes, educar en las tecnologías, educar en el juicio crítico
y fomentar la producción de comunicaciones por parte de los propios
usuarios”.
Necesario e imporstergable: capacitación intensiva
El maestro aquí juega un papel fundamental, pues es quien guiará
las acciones descritas, a través de un modelo de comunicación
democrático y participativo.
Recordemos que, de forma espontánea, las nuevas generaciones
se familiarizan con el uso de las tecnologías, a través
del móvil, el chat y la web; por tanto, no será difícil
introducirlos en ese campo. El docente debe entender que ya no es posible
seguir a espaldas de estas innovaciones y que le urge una capacitación
intensiva al respecto.
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Además,
debe incorporar a su ejercicio profesional las teorías que contribuyeron
en su campo. Al respecto, Jean Piaget, psicólogo y biólogo
suizo, fue famoso por sus aportes en el campo de la psicología
evolutiva, sus estudios sobre la infancia y su teoría del desarrollo
del conocimiento al introducir en la pedagogía, el constructivismo,
como aporte al desarrollo del aprendizaje del infante. Y sobre todo
que el niño es el propio constructor de su conocimiento.
Lev Vigotsky fue un investigador ruso cuyos estudios han tenido un profundo
impacto en los campos de la Educación, la Lingüística
y la Pedagogía al dejar sentado que la cultura y la educación
tienen grandes similitudes porque se complementan la una con la otra.
De esto se desprendió luego que cultura es ecuación y
ésta comunicación. Así también, las ideas
de Sigmund Freud cambiaron el rumbo de la educación con sus aportes
de la evolución psicológica del niño.
En
el Perú, las investigaciones sobre la Educación en Medios
de Comunicación, son pocas o nulas; en otros países, la
situación es diferente. Por ejemplo, un estudio español
revela que los niños pasan más tiempo consumiendo los
productos mediáticos que estando en la escuela. En ese sentido,
Roberto Aparici, catedrático investigador de la Universidad Nacional
de Educación a Distancia de España, afirma que un estudiante
antes de terminar sus estudios escolares pasa 11.000 horas en la escuela,
15.000 frente al televisor y 10.500 oyendo música pop.
“Estas
cifras son señales clarísimas de que estamos frente a
una profunda transformación cultural, que evidencia una modificación
en el estilo cognoscitivo, que muestra que las formas de percibir el
mundo cambiaron y que a las instituciones educativas les corresponde
hacer parte de estos procesos de transformación”, afirma
Sonia Segura. ¿Qué se hace frente a esta dramática
situación? ¿Se aprovecha en la escuela ese caudal de información
que proviene de los medios de comunicación? ¿Es posible
planificar procesos educativos sin la intervención de estos?
Experiencias
ochentenas
Por
la década de los 80 muchos organismos no gubernamentales apostaron
por la educación no formal de cientos de comunidades ubicadas
en las zonas urbano marginales y rurales del Perú por la sencilla
razón que existió un absoluto desinterés del Estado
en las tareas de promoción, educación y cultura a favor
del pueblo. Para ello, utilizaron las tecnologías que les ofrecían
los medios de comunicación masiva, tales como: el video, la fotografía,
la radio, la prensa escrita, el cine, el libro; además se valieron
del teatro, la historieta y los títeres para llegar a un público
más numeroso.
La
experiencia era nueva y planteaba muchos retos, sin embargo lograron
en parte lo que se habían trazado como objetivo: generar acciones
y proyectos que favorecieran el desarrollo, sin supeditarse al Estado,
a la Iglesia y a partido político alguno (salvo los centros con
tendencia izquierdista). Consiguieron en buena parte que la población
tomara conciencia de su realidad y procurara el cambio a partir del
uso y la práctica de la tecnología de la comunicación.
La
Alfabetización Audiovisual, que en muchos países europeos
recibió el nombre de Educación en Materia de Comunicación,
en América Latina ha formado parte de la denominada Comunicación
Popular. El concepto de comunicación popular surge de las enseñanzas
de Paulo Freire, autor de obras tan imprescindibles como Pedagogía
del oprimido o La educación como práctica de la libertad.
Las bases teóricas de Freire se llevan a su vez a la práctica
en el terreno de la comunicación audiovisual por Mario Kaplún,
argentino - uruguayo, investigador y docente, cuyo aporte innovador
y creativo en favor de un encuentro entre comunicación y educación
es el resultado de una modalidad comprometida y militante de vivir la
comunicación.
Ejemplificando la tesis planteada por estos científicos sociales,
es notable cómo un campesino resumió su experiencia de
educación no formal: “Si lo oigo, me olvido; si lo veo,
me acuerdo; si lo hago, lo sé”. A través del video
se promueve la actitud crítica del grupo y se evita la pasividad
frente al televisor. Se despierta el sentido crítico y se recupera
la memoria colectiva de los pobladores. En esta parte los promotores
de la enseñanza por el método piagetiano no creen que
la imagen sea lo mismo que el aprendizaje por la práctica.
La
década de los 80 no volverá; fue una década intensa
no solo por las convulsiones sociales, sino también por la producción
ideológica y académica. Las investigaciones en las ciencias
sociales estaban en boga y los organismos no gubernamentales, de moda.
Sin embargo, lo que no ha cambiado hasta el momento son las estrategias
de comunicación usadas por los sectores privados: comunicar para
incomunicar.
Educación
en materia de comunicación
Ya
en 1979, la UNESCO concluye que la educomunicación (educación
en materia de comunicación) incluye "todas las formas de
estudiar, aprender y enseñar, a todos los niveles y en toda circunstancia,
la historia, la creación, la utilización y la evaluación
de los medios de comunicación como artes prácticas y técnicas,
así como el lugar que ocupan los medios de comunicación
en la sociedad, su repercusión social, las consecuencias de la
comunicación mediatizada, la participación, la modificación
que producen en el modo de percibir, el papel del trabajo creador y
el acceso a los medios de comunicación".
La
palabra educomunicación se ha utilizado y se sigue utilizando
como simplificación de varios conceptos, cada uno con sus propios
matices: educación en materia de comunicación, educación
para la comunicación, educación por la comunicación,
educación en comunicación, etc.
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La
Educomunicación se puede desarrollar en varias direcciones: educación
sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad,
desarrollo de las capacidades comunicativas de las personas para la
creación de sus propios mensajes alternativos, creación
de productos mediáticos para la educación, desarrollo
de la capacidad educativa del uso de los medios en procesos de aprendizaje,
educación a través de los medios de comunicación.
Medios y Sociedad
¿Qué
ocurre cuando un país no tiene claro el papel de servicio público
de los medios de información (prensa, radio, televisión)
y de los sistemas de comunicación (redes), tanto públicos
como privados? ¿Qué sucede cuando los modelos de democracia
con los que hasta ahora hemos estado familiarizados comienzan a dar
síntomas preocupantes de deterioro y qué cuando los propietarios
que detentan esos medios buscan exclusivamente beneficiarse con la venta
de los medios?
Esos
síntomas se traducen en prácticas tales como: beneficiar
a los partidos políticos en el poder o sesgar la información
hacia los intereses de los grupos de poder económico anular cualquier
referencia a los acontecimientos que no benefician a un gobierno determinado
o grupo económico; esos medios o propietarios dan prioridad absoluta
a la búsqueda de públicos masivos en detrimento de la
calidad de los contenidos y formatos; dotar de pésimos programas
de servicio público con interés social, cultural, o educativo;
no contribuir al acceso y participación de los ciudadanos, especialmente
de las minorías marginadas; evitar la formación crítica
de las personas que deberían ser beneficiarias de estos medios
y sistemas de información y comunicación, etc.
Todas
estas limitaciones hacen más necesario aún promover la
formación de la población en el análisis crítico
de los medios, en el conocimiento de las técnicas de información
y comunicación y en una verdadera alfabetización audiovisual
y multimedia. Y todo ello con el objetivo fundamental de contribuir
a la formación de un pensamiento crítico en el conjunto
de la sociedad que permita recuperar un nuevo sentido de democracia
con la participación de ciudadanos independientes, libres, autónomos
y reflexivos.
No
podemos seguir creando una separación absolutamente artificial
entre los problemas que afectan al mundo de la educación y los
que afectan a la sociedad en general. Los medios de comunicación
y los sistemas de información actuales necesitan ser recuperados
para la educación.
Objetivo:
el hombre nuevo
Hablamos
de un cambio total de mentalidad. Es preciso definir ese nuevo concepto
que desde un punto de vista empresarial podría enunciarse como
Gestión del Acceso al Conocimiento y, desde la perspectiva de
una educación liberadora y que sirva para la construcción
del conocimiento crítico, para esto hay que recuperar a Piaget,
Vigotsky, Freud, Kaplun y Freire. Este conocimiento está íntimamente
unido a la comunicación social que busca la verdad y nada más
que la verdad, para poder conseguir el hábito a lectura. Solamente
así se podrá forjar un nuevo perfil del ciudadano nuevo:
creador, participativo, dueño de valores sociales, honrado, veraz,
democrático y libre.
Referencias:
Educación
y Comunicación Popular en el Perú, Luis Peirano, Editor,
Desco-Ipal.Lima, 1985
El comunicador
popular, Mario Kaplún, Editorial Hvmanitas. Buenos Aires. Argentina.
1987.
Aire Comunicación, Asociación de
Educomunicadores, www.airecomun.com
Grupo
comunicar
www.grupo-comunicar.com
Corporación
Universitaria Autónoma de Occidente – CUAO, Cali –
Colombia: http://www.cuao.edu.co
APARICI, Roberto. Mitos de la Educación a Distancia y de las
Nuevas Tecnologías,
http://www.corporacionmultimedia.es
/aulamagna/mitosraparici/mitos1.htm
comenta
este artículo:
http://aldeamaestra.blogspot.com/2007
/07/binomio-educacin-y-comunicacin.html
Lic.
Rocío Rubio García,
Especialista en Comunicación Social y docente universitaria,
egresada de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Estudia una
maestría referida a la Investigación y Comunicación
Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
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